Comillas es de esas villas que lo tienen todo sin presumir de ello. Si quieres saber qué ver en Comillas, la respuesta corta es: mucho más de lo que imaginas. Una arquitectura modernista única en España, una costa que corta la respiración, gastronomía con sabor a mar y una atmósfera que mezcla la elegancia de finales del siglo XIX con la vida cotidiana de un pueblo cántabro de verdad. Es el tipo de lugar al que llegas por un capricho de Gaudí y te quedas por todo lo demás.
Esta pequeña localidad de la costa occidental de Cantabria acumula más historia y más belleza por metro cuadrado que muchos destinos mucho más promocionados. Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1962, y no es difícil entender por qué cuando paseas por sus calles empedradas y levantas la vista hacia los edificios que marqueses e indianos quisieron dejar como legado. Aquí la riqueza se construyó con madera de Cuba y mármol de Carrara, y todavía se nota.
Esta guía está pensada para que aproveches cada hora de tu visita, tanto si vienes un día como si te quedas el fin de semana. Te contamos los lugares imprescindibles, los rincones que se escapan a los itinerarios habituales y algunos consejos prácticos para moverte por el pueblo sin estrés.
El Capricho de Gaudí, la joya que nadie esperaba encontrar aquí
Cuando Antonio Gaudí diseñó esta villa veraniega entre 1883 y 1885, todavía no era el arquitecto mítico en el que se convertiría. Y aun así, el resultado es ya inconfundiblemente suyo. El Capricho de Gaudí es uno de los cuatro edificios del arquitecto catalán fuera de Cataluña, y el único en el norte de España. El contraste de los azulejos de girasol con la fachada ocre, las columnas de fundición y la torre-minarete lo convierten en algo que no encaja del todo en ningún sitio, y precisamente por eso resulta fascinante.
El interior, visitable todo el año, alberga una exposición permanente sobre la vida y obra del arquitecto, con especial atención a su etapa más joven. Merece la pena dedicarle al menos una hora con calma.
Horarios y precios:
| **Temporada** | **Horario** | **Precio adulto** |
|---|---|---|
| Alta (jul-ago) | 10:30 – 21:00 | 9 € |
| Media (abr-jun / sep-oct) | 10:30 – 20:00 | 9 € |
| Baja (nov-mar) | 10:30 – 17:30 | 7 € |
El Palacio de Sobrellano y la Capilla-Panteón
A pocos metros del Capricho se alza otro de los grandes monumentos de la villa: el Palacio de Sobrellano, mandado construir por el marqués de Comillas en 1881 siguiendo los planos de Joan Martorell. Es un edificio neogótico de gran ambición, rodeado de jardines que invitan a pasear con calma. Junto a él, la Capilla-Panteón completa el conjunto con una decoración interior de gran riqueza, con vidrieras, esculturas y una atmósfera recogida que contrasta con la escala del palacio.
Ambos forman parte del Conjunto Monumental de Comillas, gestionado por el Gobierno de Cantabria. Las visitas son guiadas y conviene reservar con antelación en temporada alta, ya que los grupos son pequeños y las plazas se agotan rápido.
La Universidad Pontificia: modernismo en lo alto del cerro
Si el Capricho sorprende a pie de calle, la Universidad Pontificia de Comillas asombra desde lejos. Construida entre 1881 y 1892 por Luis Doménech i Montaner —otro de los grandes del modernismo catalán—, domina el perfil de la villa desde lo alto de una colina arbolada. El edificio ya no funciona como universidad, pero puede visitarse y el mirador que ofrece sobre la bahía y los tejados del pueblo es uno de los mejores puntos de vista de toda la costa cántabra.
La subida a pie desde el centro del pueblo lleva apenas quince minutos y vale cada paso.
El casco histórico y la plaza del Ayuntamiento
Más allá de los grandes monumentos, pasear sin rumbo por el centro de Comillas es en sí mismo un plan. El casco histórico concentra una arquitectura civil notable: casas de indianos con escudos de piedra, palacetes con miradores acristalados, casonas de sillería que hablan de un pasado próspero y bien conservado.
La plaza del Ayuntamiento es el centro de la vida social del pueblo. Aquí conviene sentarse en una terraza, pedir un café o una caña y observar. Los viernes y sábados por la mañana se instala un pequeño mercado de productores locales donde es fácil llevarse a casa algo de queso, miel o conservas de la zona.
Si te interesa profundizar en la historia del modernismo cántabro, nuestra guía del patrimonio modernista en la costa de Cantabria te da contexto para entender Comillas dentro de un recorrido más amplio.
Playas y costa: más allá del monumento
Comillas no vive solo de su arquitectura. La costa tiene mucho que ofrecer, y merece dedicarle al menos una tarde.
- Playa de Comillas: la más accesible, en el mismo núcleo urbano. Arena fina, buen tamaño y todos los servicios en temporada.
- Playa de Oyambre: a unos cuatro kilómetros, dentro del Parque Natural de Oyambre. Una de las playas más salvajes y espectaculares de Cantabria, con dunas, marismas y vistas al Pico de las Nieves.
- Playa de La Rabia: más pequeña y resguardada, ideal para familias y para escapar del bullicio en agosto.
El Parque Natural de Oyambre, que rodea Comillas por el oeste, ofrece además rutas sencillas entre prados y dunas con vistas al mar que no requieren ninguna preparación especial. Una de ellas lleva directamente desde el pueblo hasta la playa de Oyambre en menos de una hora.
Dónde comer en Comillas
La gastronomía de Comillas refleja bien lo que es la cocina cántabra: producto de calidad, poca elaboración innecesaria y mucho sabor a mar. El centro del pueblo concentra varias opciones que van desde el pintxo rápido hasta el menú del día con cocido montañés o cocina marinera.
Lo que no deberías irte sin probar:
- Rabas fritas, a ser posible en alguno de los bares con terraza frente al puerto
- Anchoas del Cantábrico, que en esta zona alcanzan una calidad excepcional
- Sobaos y quesada, aunque parezca obvio: en muchos bares de pueblo los hacen caseros
- Cocido montañés si el tiempo acompaña con frío y lluvia
Para una experiencia más completa de la gastronomía local, este recorrido por los mejores restaurantes de la costa occidental de Cantabria te ayudará a planificar bien las comidas durante tu visita.
Preguntas frecuentes sobre Comillas
¿Cuánto tiempo necesito para visitar Comillas?
Con un día completo puedes ver lo más importante: el Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano, el casco histórico y una de las playas. Si quieres hacer alguna ruta por el Parque Natural de Oyambre o visitar los alrededores con calma, lo ideal es quedarte al menos una noche.
¿Hay parking en Comillas?
El casco histórico es peatonal en gran parte, así que conviene dejar el coche en los aparcamientos de la entrada al pueblo. En temporada alta pueden llenarse por la mañana, así que lo más cómodo es llegar antes de las diez.
¿Qué ver en Comillas si ya has estado antes?
Más allá de los monumentos principales, el Parque Natural de Oyambre ofrece rutas poco masificadas con paisajes excepcionales. También merece la pena acercarse al pequeño puerto pesquero al atardecer o explorar los alrededores hacia Ruiloba y el valle del Nansa.
¿Cuándo es mejor visitar Comillas?
Junio y septiembre son los meses ideales: buen tiempo, menos aglomeración y todos los servicios abiertos. En agosto el pueblo se llena, pero la animación también tiene su encanto. En invierno la visita es tranquila y la luz atlántica tiene una calidad especial, aunque algunos negocios reducen horarios.
Comillas, un destino que merece más de una visita
Hay pocos pueblos en el norte de España donde la historia, la arquitectura y el paisaje se den la mano con tanta naturalidad como en Comillas. Saber qué ver en Comillas es solo el principio: la villa tiene la capacidad de sorprenderte en cada visita, porque siempre hay algo que se te escapó la vez anterior. Un callejón con una portada modernista, una terraza con vistas que no habías descubierto, un bar de toda la vida donde el barman conoce la historia del pueblo mejor que ninguna guía.
Ven con tiempo, camina despacio y deja que Comillas te cuente su historia a su ritmo. Consulta también nuestra agenda de eventos en Cantabria para saber qué está pasando cerca durante tu visita y completar el plan con alguna actividad local.
